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Los Guerreros de la Beligerante Tragedia: crítica abierta a la comunidad LGBTI.

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Me presento:

Soy José Troncoso.

Venezolano, de 21 años de edad.

Resido en el Estado Guárico, centro del país.

Decido dar mi rostro y presentarme, para no ocultarme tras una firma cuando de dar mi opinión se trata. En especial, en temas de delicado calibre, y donde reina el popularibus rem.

Quiero partir del conocimiento general de que, por esto, seré tildado de homofóbico, machista, patriarcal, opresor, conservador, se pondrá en duda mi heterosexualidad, y quizás mucha inmadurez saldrá a relucir entre mis seguidores. La verdad: me da igual.

Considero necesario mantener una postura clara y consisa en cuestiones de moral y progreso. Curiosamente, acá no planeo hacer siquiera mínima mención a temas de moral ni cuestiones incesantes de biología, genética, religión, sexualidad, ni entrar en dicotomías persistentes que busquen distinguir entre el bien y el mal.

No, no soy juez de lo moral. Y las discusiones incesantes solo traen contienda. Pero hay valores, maneras de tantear los caminos que transcurren nuestros pies dentro de la sociedad que nos rodea, en los que debemos ser aguerridos. Férreos en cuanto a lo que sembramos para el futuro. Para los nuestros.

La comunidad LGBTI, dentro de la cual tengo muchos amigos, incluso gente de influencia: vloggers, escritores, poetas, dirigentes políticos en diferentes áreas, músicos, bailarines… Ha sido una comunidad que surgió de la tragedia. Si, de la trágica muerte de hombres y mujeres que han sufrido violencia y perecusión de parte de todo aquel que opina diferente a ellos.

No obstante, no es algo reciente. La historia ha llamado al asunto de la homosexualidad “sodomía”, término que los libros históricos registran desde siempre. Culturas griegas, romanas, persas, hablan de ellos. Vamos, Alejandro Magno era homosexual.

Esta lucha en contra de la persecusión es algo admirable, ya que habla de resistencia contra el sistema. Un sistema opresor, que margina al que es diferente.

Pero, ¿en qué se ha convertido hoy esta comunidad?

En lo mismo.

Tal como lo digo: un sistema opresor, que margina al que es diferente. Mi empatía está sobre ellos, pero la férrea necesidad de imponerse a la persecusión, a creado tal fanatismo dentro de los filiales de la comunidad, que opinar contra ella o sus ideales (o procederes…), te sataniza el acto.

Una lucha por identidad, se ha convertido en una consiga de ¡popularibus vindictae! En donde David se ha vuelto Goliat. La lucha de la minoría se ha transformado en el bombardeo de los medios, a través de la música, radio, televisión, artistas, moda… Medios, en resumen. O, mejor dicho, el sistema.

El cordero se ha vestido de lobo, para entrar y acabar con la manda. Y el problema reside en… ¿Y si no estoy de acuerdo?

¿Y si considero el aborto un asesinato? Y, ¿si no quiero baños unisex para mis hijos en sus escuelas? Y… ¿si no quiero que mis hijos se enfrenten a corta edad a cuestiones que no son tan fáciles de explicar?

¿Saben que ocurre cuando planteo estas inconformidades? Soy perseguido por los medios, por el sistema, por este nuevo Goliat nacido de las raíces de la beligerante tragedia, del dolor y persecusión de antepasados que murieron por lo que hoy sufren los que piensan diferentes.

Querida y amada comunidad LGBT, no son ta diferentes de aquellos contra los que solían decir luchar.

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El Funeral de los Vivos

Imagen Reciclada de mi Blogspot

“Se requiere más que pulsaciones
y latidos
para considerarnos vivos.
Glasgow 15/15  
debería hablar de lucidez,
pero no de conciencia.
Si hoy trafican la inocencia,
y los lúcidos se han embriagado
del más caro de los vinos.
Vivimos,
gritando consignas
de una poética del cambio.
Alzando banderas multicolores
de una pseudo progre
que degenera a nuestros niños.
Si ya eso de ser niño, o niña,
o ambos, o gatos,
da lo mismo…
Hombres animales,
mujeres hombres,
¿y el perro?
Ha huído del que solía ser su hogar…
Hemos mancillado todo el orden
sin sentarnos a meditar
que los verdaderos problemas
nos terminaron de ahogar:
El matrimonio se apuesta por meses en los hipódromos,
mientras que los hijos son criados por un cigarrillo,
tres amigos y una botella de licor.
Y ¿qué decir del futuro?,
si la elección el aborto la ganó.
“¡Es mi cuerpo!” Dicen ellas.
“¡Es a mi a quien mutilas!” Dice el feto.
“¡No seas opresor!” Responde honorable,
el asesino doctor.
En urnas electorales
fue enterrada la sensatez y lo conocido.
La Nueva Inquisición le ha asesinado.
¡Bienvenido al Funeral de los Vivos!
El show principal
lo observarán nuestros niños,
Toda una oda al orgullo:
Los
Guerreros de la
Beligerante
Tragedia.”
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