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“Acerca del Hembrismo y otros delirios.” | Mi opinión sobre el FEMINISMO

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“La palabra sale o se corrompe.”

  • Ennio Tucci

Con sencillez me vuelvo a presentar: soy estudiante de Medicina, curso mi 4to año. Además, soy Cristiano por convicción y práctica, mas no de nacimiento. Aficionado a la Biología, genética y firme defensor del “Rol Natural del Género”.

Soy provida, por lo que naturalmente voy en contra del aborto y toda propuesta que a esta opción apunte.

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¡Ah, sí! Tampoco estoy de acuerdo con las legislaciones propuestas por la comunidad LGBTI, en lo más mínimo. Aunque les respeto, amo, y aprecio como comunidad un montón.

Si, he empleado el término feminazi en más de una ocasión. A veces – me duele admitirlo – como simple falacia de hombre de paja para disuadir debates que terminan por cansarme y aburrir.

No obstante, me he permitido ahondar, conocer, y entender un poco más las motivaciones y argumentos de aquellos que se hacen de una voz para luchar en contra de los dogmas sociales que alguna vez parecieran inconmovibles.

Si a esta altura del texto aún te has permitido continuar leyéndome, apesar de saber que probablemente no pienso como tú, concédeme la libertad de decirte:

ambas partes no estamos del todo equivocadas.

Aplaudo a los valientes que se han parado firme en sus luchas; y no, no diré “los y las” porque me parece absurdo y estúpido hacerlo, y no considero que decirlo sea integrar ni perseguir la igualdad, sino rebuscar fantamas donde no los hay. Aclarado este asqueroso tabú, vuelvo a mi elogio incial:

son valientes quienes se paran firme en su lucha.

No hay nada que valore más que quien, con humildad absoluta, se para firme en su ideal y enarbola un discurso que al final te invite a reconsiderar tu filosofía de vida, y a hacer ciertas modificaciones de las mismas.

Este fue mi sentir al leer a Gata Cattana y su carta “Acerca del Hembrismo y otros delirios“.

Pido disculpas a cada aguerrido que lucha por esta causa, a quien he ofendido o a quien me he sacudido de encima sin antes considerar bien sus palabras. Si bien mantengo firme mi postura inicial, desde este moento el término feminazi no es algo que verán brotar nuevamente de mis letras. Y prometo estar más atento a las propuestas dictaminadas por esta causa social.

___

Sin más preambulo, la carta:

Acerca del hembrismo y otros delirios.

Mujer, Silenciados, Silencio, No Hablar, Modelo, Joven

“Yo no soy muy de verdades absolutas, ni de axiomas ni de dogmas inmutables.
Está claro que sé algunas cosas, pero son todas como yo: circunstanciales, coyunturales,
y en el mejor de los casos morirán conmigo, de manera que no puedo ofreceros una respuesta universal y válida ni prometer que no voy a pringarlo todo con mi enfoque, (que algunos tacharán de muchas cosas).

Además esto no es un panfleto, ni una llamada a la oración.
No pretendo convencer a nadie de nada puesto que va dirigido a un grupo reducido y estrictamente hermético: los que ya están convencidos.

Los que saben de dónde vienen, qué lugar ocupan dentro de todo este tinglado y han pensando alguna alternativa que rompa con los engranajes.
Los y las compañeras de lucha. De tú a tú, a pie de calle.

La vieja y la nueva izquierda. La nueva, sobre todo la nueva, mi generación. 
Los míos: con los que he salido a pegar carteles, a correr en manifestaciones, a tocar en okupas, a dormir en la universidad y en los parques.
Y las mías: las que siempre o nunca me dan la razón aunque no sepan muy bien de qué hablo.

Son sólo unos apuntes, una aclaración.

Verán:
Supongo que ustedes, todos ustedes, los míos, todos eruditos y estudiados,
entenderán como legítimo que un colectivo (o sector de la población) que es brutalmente oprimido y represaliado por el Estado, aplique cierta resistencia y/o en el más digno de los casos se subleve contra dicho Estado.

Partimos de esa base y de que la violencia aplicada en ambos casos no es ni siquiera comparable, en tanto que en un caso podríamos considerarlo autodefensa, mientras que en el otro caso se dispone de la violencia legítima, de la impunidad y de todos los medios para acabar con el contrario. 
(Esto no lo digo yo, lo dicen muchos autores, hasta el Locke éste que os gusta tanto…)

Bien, siguiendo con el ejemplo que os pongo:
Si aparecen unos activistas prendiendo contenedores, haciendo barricadas y tirando piedras ya sabemos que al día siguiente prácticamente todos los medios de comunicación de esté país, desde los más derechistas hasta los más progres, van a tardar poco en condenar la violencia y hablarnos de terroristas radicales.

Y esto ocurre porque el discurso neoliberal hegemónico,
que sigue creyendo en la igualdad de oportunidades, la mano invisible y todas esas chorradas,
no condena la violencia total y persistente que aplica el Estado contra las clases desfavorecidas pero sí la que aplican unos jóvenes furiosos contra el mobiliario público.
Muy lógico todo, si…

Hasta el momento no estoy contando nada que no sepáis, esto está a la orden del día y seguro que se os ocurren mil ejemplos que lo corroboran.

Sin embargo, si entendemos la cuestión como una relación oprimido – opresor en la que las fuerzas son desiguales y la trasladamos a la perspectiva de género, veremos que las cosas no están tan claras.

Opresión, Mujer, Violencia, Barbie, Muñeca, Feminism

CASO B:

Vivimos en una sociedad machista que aplica una violencia y un control constante y total sobre un colectivo que supone aproximadamente la mitad de la población.

Esta violencia queda manifiesta en todos los medios de producción de la cultura (cine, música, literatura, publicidad..), de socialización (familia, escuela, grupos de iguales), y se encuentra implícitamente arraigada en el pensamiento social desde sus formas más sutiles hasta las más agresivas.

Yo, haciendo esta clasificación de manera totalmente personal, entiendo por formas sutiles de violencia machista el acoso callejero, la intimidación, la anulación, la burla, la publicidad sexista, 
los consejos paternalistas que te incitan a vivir con miedo, la perpetuación de los tópicos y un largo ect. Estas actitudes son comúnmente denominadas como micromachismos.

Mujer, Llorar, Cara, Feminismo, Emociones, Adulto

La lista de las formas agresivas de violencia desgraciadamente no es más breve.
Éstas pasan por los golpes, las violaciones, las desapariciones, el tráfico sexual o hasta los asesinatos, que sólo en nuestro país ya son más de cincuenta casos en lo que va de año.

Dicho esto, y volviendo a la cuestión inicial, podemos deducir que ante la presión que ejerce la parte opresora (que no son los hombres, sino la propia estructura patriarcal del sistema), la resistencia y la respuesta que ofrece la parte oprimida, las mujeres, es prácticamente inexistente en términos comparados.

Hay organizaciones feministas importantes, está claro. Y hasta dentro de los ámbitos institucionales se está promoviendo una falsa igualdad a golpe de decretazo.

Sin embargo la solidaridad, la comprensión y el apoyo mutuo entre las mujeres es bastante escaso por no hablar de la poca percepción que se tiene del problema.

Además, dentro de los movimientos sociales, colectivos y organizaciones que luchan por cambiar el sistema, tampoco existe una fuerte conciencia feminista que otorgue importancia a la cuestión y pretenda remediar la desigualdad existente entre las relaciones de género.
Es más , los comportamientos machistas se siguen produciendo dentro de su seno y los mismos que reivindican el fin de la explotación y la sumisión de la clase proletaria, en algunos casos, son los opresores de sus propias compañeras.

Llegados a este punto, la conclusión es clara: Lo tenemos dificil.

Los que buscan la igualdad fáctica de oportunidades entre hombres y mujeres, y una forma más limpia, justa y respetuosa para su convivencia, lo tienen dificil.

La cosa está difícil para las (y los) feministas .

La Moda, Feminista, Feminismo, Maizal, Plaid

(Y si a estas alturas alguien no se ha enterado aún de lo que significa el feminismo que lo busque en la Wikipedia)

Bien, pues a las dificultades a las que se enfrentan ya de entrada, hay que sumarle los reproches y censura de los propios compañeros, el silencio de las instituciones y la pasividad de la sociedad.

En este conflicto, seguimos teniendo una fuerza opresora contra una parte oprimida.
Pero si la parte oprimida muestra cierta resistencia y responde con algo de rotundidad será rápidamente condenada por la opinión pública y tachada de radical, violenta, odia-hombres, hembrista, feminazi y demás delirios.

Además en este caso no sólo son los medios oficiales los que criminalizan y atacan la acción sin tener en cuenta el contexto ni las razones por las que se produjo, si no que se trata de la opinión general: está en la derecha pero también en la izquierda, está en los hombres pero también en las mujeres, en mis propias amigas, en mi círculo de hermanos y ya resulta bastante frustrante.

No pretendo conmover ni estigmatizar a nadie, ya dije al principio que esto sólo es una aclaración.

EL HEMBRISMO NO EXISTE. Punto. No existe.
¡Ala! Ya lo he dicho. 

Emancipar, Liberación, Liberar, Libertad, Desencadenar

No existe ninguna teoría que pretenda institucionalizar una relación de superioridad de la mujer frente al hombre.
No hay ningún riesgo de violencia fáctica de las mujeres contra los hombres ni ningún plan clandestino de esterilización masiva, tranquilos.
Sólo hay frases sueltas sacadas de contexto y en cualquier caso una respuesta mínimamente agresiva ante la violencia cotidiana que aplica la parte opresora.
El término feminazi ya directamente me hace pendular entre la risa y las ganas de morirme.

Esto, reitero, no es una cuestión de mujeres contra hombres. El machismo también perjudica a los hombres en tanto que de igual modo les dicta unos roles y les obliga a cumplir unas expectativas impuestas.
Por ejemplo el típico tópico de que los hombres no han de llorar, ni mostrar miedo, debilidad u otras actitudes catalogadas públicamente como femeninas o poco varoniles.
No sé, a mí me tocaría los ovarios cargar con eso.

Así que, compañeros, todos eruditos y estudiados:

Dejen de hacerle el juego al discurso dominante y dejen de señalar y criminalizar, que parecen ustedes el ABC.

No se pongan a la defensiva.
No hablen de hembrismo, hablen de feminismo.
Pero hablen de FEMINISMO con conocimiento de causa, con libros, con citas y con nombres.

Ya de paso, 
dejen de decirnos que protestemos con mesura, en bajito, 
guárdense los consejos paternalistas y el “no vayan solas por la noche”.

Estamos dispuestas a correr el riesgo.
Hemos venido para quedarnos.

Y si alguna vez negociamos un mundo nuevo,
queremos café para todos y todas,

que ya van muchos siglos fregando las tazas.”

 

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  • Primera imagen extraída del Twitter oficial de @ProLifeUTSA
  • Imágenes usadas en la carta: todas extraídas de Pixabay, de la categoría Libre para el uso comercial.
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